23 de septiembre de 2016

¿Cuál es la labor del servicio de pediatría en los casos de divorcio difícil?

  •  En las consultas se producen dos situaciones muy frecuentes, los desacuerdos de los progenitores sobre la salud de sus hijos/as y la solicitud de informes médicos con fines judiciales.
  • UNAF recuerda que, en los casos más complicados, los pediatras pueden informar sobre los servicios de mediación familiar disponibles en todo el territorio nacional.
  • El mayor beneficio de la mediación es para los y las menores.

 El divorcio, en ocasiones, se produce en situaciones de mucha conflictividad entre los progenitores. Este contexto a veces tiene un abordaje complicado y es necesario implicar a diferentes servicios y profesionales.

Begoña González, abogada, mediadora familiar y formadora de UNAF, afirma que la figura del pediatra de Atención Primaria es muy importante en los casos de divorcio complicado.

¿Qué situaciones se encuentran los pediatras?

En sus consultas se producen dos situaciones muy frecuentes: los desacuerdos de los progenitores sobre la salud de sus hijos y la solicitud de informes médicos con fines judiciales. Esas situaciones son resueltas por estos profesionales sin dificultades, siempre utilizando sus conocimientos clínicos y a su capacidad de comunicación.

¿Qué ocurre si el pediatra no sabe qué posición adoptar?

En esos pocos casos en los que el pediatra ignore qué decisión debe adoptar, es útil que disponga de algunas nociones jurídicas básicas y que conozca que un buen recurso para conseguir y solventar las diferencias que mantienen esas parejas divorciados es el de la mediación familiar.

¿Cómo pueden ayudar los servicios de pediatría en estos casos?

Los padres y madres divorciados suelen necesitar orientación en esa etapa vital en la que se encuentran, afectados por sentimientos de dolor, incertidumbre o temor que provoca la ruptura. Apoyarles contribuye a ayudar a hijos e hijas a adaptarse al divorcio.

Es conveniente explicarles, por ejemplo, que posibles alteraciones en el sueño o en la alimentación, la disminución en el rendimiento escolar, enfados, agresividad… son fruto de la adaptación a la nueva situación y son normales durante las semanas o meses siguientes a la separación.

En los casos de divorcios difíciles, el/la pediatra puede informar de los servicios de mediación familiar públicos y privados existentes en prácticamente todo el territorio nacional.

“La mediación familiar parte de la idea de que el divorcio no ha de suponer para los hijos/as la pérdida de alguno de sus progenitores y de que el ejercicio conjunto de la responsabilidad parental es un factor de estabilización emocional de primera magnitud para los y las menores”, afirma la mediadora de UNAF.

La Unión de Asociaciones Familiares, organización experta en mediación familiar, es una de las organizaciones que ofrecen este servicio. En él, los progenitores, con la asistencia de un/a profesional imparcial que no tiene poder de decisión pero sí capacidad para impulsar la comunicación y negociación, tratan con detalle todos aquellos aspectos afectados por la ruptura para alcanzar acuerdos que satisfagan los intereses de los menores y de ellos mismos.

Esta intervención ayuda a llegar a acuerdos entre las partes, pero el beneficio es aún mayor para los y las menores. Estos perciben que sus progenitores siguen actuando como padres y madres y que los mantienen al margen de sus diferencias.

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